| El Apoyo Conductual Positivo (Positive Behavior
Supports – PBS) es un sistema basado en el manejo de
conducta para aumentar la capacidad de las escuelas,
las familias y las comunidades para diseñar ambientes
efectivos que mejoran el enlace entre las prácticas
validadas por investigación y los ambientes donde
ocurren la enseñanza y el aprendizaje. Se enfoca
la atención en crear y sostener sistemas de apoyo
primarios (de la escuela entera), secundarios (de la
clase) y terciarios (del individuo) que mejoran los
resultados de la manera de vivir (personal, de salud,
social, familiar, laboral, de recreación) para
todos los niños y jóvenes al disminuir
la efectividad, eficiencia, y relevancia de la conducta
problemática y hacer la conducta deseada más
funcional.
¿Qué
es la prevención primaria?
La prevención primaria involucra los esfuerzos
de un sistema para impedir los casos nuevos de una condición
o discapacidad. Por ejemplo, se vacuna a los niños
contra las enfermedades comunes como el sarampión
y la varicela para impedir la ocurrencia inicial de
éstas enfermedades. Como un esfuerzo de la prevención
primaria de la escuela entera, el Apoyo Conductual Positivo
consiste en las reglas, las rutinas y las condiciones
físicas que son desarrolladas y enseñadas
por el personal de la escuela para impedir la ocurrencia
inicial de la conducta problemática. Por ejemplo,
para impedir heridas en los estudiantes causadas por
correr en los pasillos, las escuelas pueden desarrollar
prevenciones primarias al 1) establecer y enseñar
la regla, “caminar en los pasillos;” 2) crear una rutina
en que el personal se ubique en los pasillos durante
los tiempos de transición para supervisar el
movimiento de los estudiantes; o 3) alterar las condiciones
físicas, como asegurar que un adulto esté
con cualquier grupo de estudiantes mientras estén
en los pasillos.
¿Qué
es lo que tratamos de impedir?
Es evidente que queremos impedir los mayores “terremotos
conductuales” de los que escuchamos en las noticias:
los actos violentos contra los maestros o otros estudiantes,
el robo, la conducta intimidante, el uso de drogas,
etc. Sin embargo, la investigación nos ha demostrado
que los esfuerzos por impedir esos problemas serios
son más exitosos cuando “el ambiente anfitrión”
– la escuela entera- apoya la adopción y el uso
de las prácticas basadas en la evidencia. Las
prácticas que cumplen con estos criterios incluyen
enseñar y premiar a los estudiantes por conformarse
con un grupo pequeño de reglas básicas
para la conducta, como “portarse con seguridad,” “ser
responsables,” y “ser respetuosos.” Estas reglas se
traducen en grupos de expectativas que varían
según los diferentes ambientes de las escuelas.
Así, en el patio de recreo “portarse con seguridad”
significa quedarse en los parámetros y seguir
las reglas del juego. En los pasillos y las escaleras,
significa guardar las manos y los pies y caminar al
lado apropiado. Algunos padres y maestros creen que
los estudiantes que vienen a la escuela ya saben estas
reglas de conducta y que deben castigar a los estudiantes
que no las siguen. Sin embargo, la investigación
y experiencia nos han demostrado que enseñar
sistemáticamente las expectaciones conductuales
y premiar a los estudiantes por seguir las expectativas
es un enfoque más positivo que el de esperar
que la conducta mala ocurra antes de responder. También
establece un ambiente en el cual la conducta apropiada
es la norma. Finalmente, el uso de estrategias de prevención
primaria ha resultado en reducciones dramáticas
en el número de estudiantes que son enviados
a la oficina para ser castigados en las escuelas primarias
y secundarias de los Estados Unidos y del Canadá.
En efecto, al enseñar y alentar las conductas
positivas de los estudiantes [el Apoyo Conductual Positivo
(PBS)], reducimos el “sonido blanco” de las interrupciones
comunes pero constantes que nos distraen de enfocar
la habilidad para intervenir hacia los problemas más
serios mencionados arriba.
¿Cómo
aplicamos la prevención primaria en las escuelas?
Al igual que con cualquier esfuerzo para crear un cambio
en una organización, el primer paso es obtener
consenso en varios puntos:
1.1. ¿Hay un problema que necesitamos y queremos
atacar?
2. ¿Qué es el problema?
3. ¿Qué vamos a hacer para solucionarlo?
La manera más eficiente para establecer consenso
es organizar una junta de todo el personal de la escuela
(maestros y ayudantes, administradores, trabajadores
de la oficina y cafetería, custodios, consejeros,
etc.) para discutir estas preguntas. Si la mayoridad
del personal responde proactivamente a estas preguntas
(Ejemplo: “Sí, la conducta de los estudiantes
es un problema y queremos corregirla,” “El volumen de
estudiantes referidos a la oficina a causa de su disciplina
en la clase y en la cafetería ha aumentado cincuenta
por ciento desde el último cuarto,” “Vamos a
poner en práctica un plan de disciplina en la
escuela entera basado en el Apoyo Conductual Positivo”),
el siguiente paso es hacer más evaluaciones,
como sea necesario, y después ponerse de acuerdo
de un grupo de estrategias para tratar el problema(s).
(Diagrama de Flujo de Procedimientos) Típicamente,
todo esto se puede realizar en un día en una
junta facilitada del personal de la escuela entera.
Una regla importante para establecer consenso es que
por lo menos ochenta por ciento de todo el personal
debe estar de acuerdo con los problemas y las estrategias
para solucionarlos, y comprometerse a poner en práctica
las estrategias como lo planearon. Es obvio que algunas
estrategias de prevención primaria serán
más fáciles de implementar que otras.
Es por eso que es importante que todo el personal de
la escuela participe y esté de acuerdo en cuáles
estrategias se pondrán en práctica y que
se comprometan a utilizarlas.
¿Qué
ocurre si no funciona la prevención primaria?
La prevención primaria, por medio del Apoyo
Conductual Positivo, funciona para más del ochenta
por ciento de todos los estudiantes en una escuela determinada
(basado en un criterio del número de los estudiantes
referidos a la oficina para disciplina una vez o menos
cada mes). Pero obviamente, no funcionará para
todos. Por una variedad de razones, algunos estudiantes
no responden a los tipos de esfuerzos que constituyen
la prevención primaria, de la misma manera que
algunos niños no están completamente protegidos
por las vacunas. La aplicación de estrategias
sistemáticas de prevención primaria ofrece
dos ventajas: Primero, reduce el “sonido blanco” causado
por el gran número de referencias disciplinarias
a la oficina por problemas menores. Como sugerimos arriba,
este alto volumen de referencias obscurece y distrae
nuestra atención de los problemas más
serios. Segundo, tener un sistema para documentar la
ocurrencia de las conductas problemáticas (Ejemplo:
las referencias a la oficina para disciplina) proporciona
una manera de determinar cuales estudiantes necesitan
una intervención más intensiva. Por ejemplo,
el criterio para considerar la necesidad de moverse
hacia una prevención secundaria para un estudiante
o un grupo de estudiantes puede ser cuando han sido
referidos cuatro (o más) veces a la oficina para
la disciplina dentro de un mes. Sin la prevención
primaria, es claro que el número de los estudiantes
que cumplen con este criterio y que necesitan más
ayuda será más alto.
Puede encontrar más información sobre
la prevención primaria en la Biblioteca del Internet
en el menú al principio de la página del
sitio del Internet. Encontrará algunos enlaces
a sitios de muestra y recursos, listas de las publicaciones
recientes del Centro, información sobre las conferencias
futuras, documentos de PowerPoint de las presentaciones
anteriores y encontrará si existen esfuerzos
estatales o del distrito de PBS que están ocurriendo
en su estado.
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